lunes, 25 de febrero de 2013

sábado, 23 de febrero de 2013

Huiré de los aguafiestas


El martes en el Ágora compartimos una experiencia muy vivencial dirigido a emprendedores, de manera que cada uno de nosotros pudo identificar en el momento en el que se encontraba de su proyecto profesional:
               
              INQUIETUD   IDEA     PLAN    LANZAMIENTO    DESARROLLO



Al finalizar Jordi Miró habló de que fuera cual fuera el momento en el que estuviéramos, siempre teníamos que tener una frase como lema "HUIRÉ DE LOS AGUAFIESTAS"  y además hizo que lo declaráramos, allí delante de todos y con la mano en el pecho.
Es una expresión que refleja una actitud que las personas adoptamos ante las circunstancias de la vida y que se relaciona en cierta manera con el victimismo.
Hay que diferenciar el ser una víctima y el sentirse una víctima. La persona que se siente víctima, descarga la responsabilidad de su estado en circunstancias externas, nunca en ella misma. Es más cómodo ser víctima y esperar a recibir la ayuda de los demás, que tomar consciencia sí mismo y de las circunstancias, adoptar la responsabilidad para hacer algo al respecto y llevarlo a la acción.

Os presento un resumen sobre este tema del capítulo 16. Aceptar lo que es del libro Zen Coaching de Javier Carril.

La víctima y el verdugo
Las personas que han adoptado el papel de víctima son, al mismo tiempo, verdugos de sí mismas. Se hablan a sí mismas con crueldad, y generan una corriente de comunicación destructiva con ellas y con el resto de personas cercanas. Así pues, la víctima, sea de forma directa o indirecta, acaba siempre transmutando al rol de verdugo. Sus inseguridades y desequilibrios emocionales los traslada a los demás, torturándolos constantemente, y cuando esos seres queridos o compañeros de trabajo arremeten contra ella, entonces se repliega de nuevo en una posición de “víctima”.

Una persona que no sepa gestionar sus emociones y entre en este juego víctima-verdugo puede ser extremadamente manipuladora.
La aceptación es el antídoto contra estos papeles que adoptamos y que nos hacen tanto daño.

Unido a estos papeles, se encuentran varios sentimientos negativos y devastadores: el resentimiento y la culpa.

El resentimiento surge hacia el exterior, hacia las personas que creemos que han provocado nuestra situación, llena nuestra mente de malos hierbajos, pensamientos negativos que nos producen estrés y ansiedad. También el resentimiento puede dirigirse hacia uno mismo, aunque no seamos conscientes. A esto le llamo yo el sentimiento de culpa, diferenciando una vez más el “ser culpable” o “sentirse culpable”. La culpa es un concepto muy vinculado a la religión católica.

El resentimiento y la culpa están relacionados con la resistencia ante la realidad. El resentimiento es lo contrario a perdonar a los demás, la culpa es lo contrario a perdonarse a uno mismo. El perdón es sinónimo de aceptación. Cuando nos perdonamos a nosotros mismos un error, estamos aproximándonos ya hacia la solución y el aprendizaje.

¿Tienes alguna víctima a tu alrededor? ¿Adoptas tú ese papel de víctima ante las circunstancias?


viernes, 15 de febrero de 2013

ACCIÓN, ACCIÓN, ACCIÓN




    En la charla de Tus propósitosprofesionales para 2013, hablamos de la iniciativa como una actitud que nos favorece para ponemos en marcha cuando queremos conseguir nuestros objetivos profesionales. Hoy quería seguir hablando sobre este tema.
   La iniciativa se refiere a movernos para conseguir las cosas que deseamos. Cuando estamos buscando trabajo siempre tenemos que estar en acción. Leer artículos de interés, conversar con las personas del entorno, asistir a cualquier actividad, interesarse por la profesión a la que me dirijo, contactar con personas que hace tiempo que no ves, etc. cualquier actividad que nos proporcione las oportunidades para llegar a conseguir el trabajo, la información o el contacto adecuado. 
   Los motivos por los que no lo hacemos vienen de dentro de nosotros mismos, somos los únicos responsables. Puede ser la pereza, la desesperanza, puede ser que consideremos que no seremos capaces, que pensemos que no va a servir para nada, puede ser por miedo a la incertidumbre o a lo desconocido… son momentos en los que hay que actuar y dejar de pensar. ¿Son argumentos objetivos o son excusas? 
   
   Las personas que superan estas limitaciones aprenden, se superan y van consiguiendo logros. La mejor forma de hacer las cosas, es haciéndolas. Siempre vamos a sacar un beneficio de la acción que pongamos en marcha, por ejemplo, me inscribo en un curso, voy a un acto social, una presentación de ideas en el Ágora,  hablo con una determinada persona que me puede dar información interesante, hago una propuesta en la asociación de vecinos de mi barrio…Actualmente tenemos muchos ejemplos de iniciativas populares que están dando una respuesta que no se habrían conseguido si no fuera por alguna persona que cree en ello y se ha puesto en marcha. 

Los beneficios que nos aporta esta activación  para conseguir mis objetivos profesionales pueden ser:

- Aprendizaje seguro, ya que obtenga más o menos resultados, siempre aprendemos.

- Más acción. La acción, lleva a la acción. Si hablo con alguna persona sobre mis    capacidades, me puede dar una información útil para mi búsqueda de empleo y que me sirve para poner en marcha mi siguiente paso.

- Ampliamos los contactos personales/profesionales.

- Obtenemos nuevas informaciones que nos ayudan a tomar decisiones.

- Entrenamos las capacidades socializadoras, sobre todo habilidades de comunicación.

- Mejora nuestra capacidad de adaptación a diferentes entornos, personas y situaciones.

- Se generan las casualidades, o sea que se aumenta la posibilidad de que aparezcan sucesos inesperados que nos pueden beneficiar para el futuro (Teoría de la casualidad planificada de Krumboltz, 1999)

-  Tenemos mayor visibilidad, mostramos nuestra marca personal.

- Nos sentimos más capaces y eliminamos inseguridades. Mejora la autoestima.

El futuro es lo que hagamos hoy. Ahora es el momento de la acción. ACTÚA










martes, 5 de febrero de 2013

El día 31 de enero Quiero y Orienta estuvimos disfrutando de una buena compañía y compartiendo aprendizaje sobre las actitudes que hay que poner en marcha cuando queremos que nuestros propósitos se hagan realidad. 






Esta es la referencia en página66

martes, 29 de enero de 2013

Tus propósitos profesionales para 2013

 

Llevamos casi un mes desde que iniciamos el 2013 y ya hemos incumplido algunos de los propósitos que nos planteamos el día 1 de enero: voy a apuntarme a clases de inglés, voy a cuidar mi alimentación, etc.
Tras la euforia de los primeros días del año, ya ha pasado un tiempo suficiente para que nos pongamos en serio a ver qué queremos conseguir este año en nuestro ámbito profesional. Algunas personas están en busca de su primer empleo, otras queriendo realizar estudios, otras queriendo mejorar en el trabajo que ya tienen o quieren cambiar, otras personas en las que su empresa están exigiendo nuevas competencias o lo van a exigir en el futuro, otras personas que buscan un nuevo empleo, otras personas que quieren ampliar o actualizar su formación, otras que quieren emprender una actividad de forma independiente, otras personas que tienen un negocio y quieren ampliar o cambiar sus posibilidades…

Algunos de estos propósitos se refieren a demandas externas a nosotr@s, como puede ser la empresa, las tendencias del mercado laboral, exigencias de nuestros clientes, etc.; y otros propósitos se refieren a pretensiones personales con las que nosotr@s mism@s queremos ser cada vez mejores profesionales, ampliar capacidades o cambiar hacia otras opciones.

Sea como sea, la intención de querer conseguir algo en el ámbito laboral, implica un valor de mejora y de desarrollo personal. De ahí nacen nuestros propósitos, como una representación de lo que queremos mejorar, cambiar, ampliar o conseguir y que incrementa nuestras posibilidades profesionales.

El paso siguiente será pasar de esa idea a la acción. Para ello hay que poner en práctica unas actitudes que nos ayudan a hacer realidad esa idea o propósito, que yo concretaría en: responsabilidad, autoestima, creatividad, iniciativa, adaptabilidad, persistencia y orientación al futuro. Todo ello nos facilitará que pongamos en marcha un proyecto o plan de acción que nos llevará a conseguir resultados satisfactorios.


Y tú, ¿qué quieres conseguir profesionalmente en este año?









Presentación de charla realizada en enero de 2013 junto con Orienta RRHH






martes, 22 de enero de 2013

QUIERO, Orientación Profesional en el Àgora de Alcoy

Se ha abierto en Alcoy un espacio para la promoción, la integración y la interrelación de entidades y personas donde se llevan a cabo diferentes acciones. La finalidad es dinamizar a la sociedad y más concretamente a personas innovadoras, creativas y emprendedoras. Está gestionado por el área de dinamización económica del Ayuntamiento de Alcoy.
En este espacio es donde QUIERO, Orientación Profesional está desarrollando actualmente su actividad. Se trata de un lugar abierto para trabajar y estar en contacto con otros profesionales, compartir y generar sinergia. Además se pueden hacer  reuniones, exposiciones, charlas, talleres, etc.
Quiero, Orientación Profesional ya ha unido esfuerzos en el Ágora con Orienta Psicólogos y conjuntamente tenemos previsto desarrollar diferentes acciones.
La persona o entidad que quiera ponerse en contacto con nosotras lo podrá hacer en el Ágora los
LUNES, MIÉRCOLES Y JUEVES de 10:00 a 13:00
o contactar al tef. 620 662 256
Si estás interesad@ en tener su propia experiencia dentro del Ágora contacta con el área de dinamización económica que está localizada allí en el mismo: Edificio Ágora planta 1ª, mercado de San Mateo, Plaza Ramón y Cajal s/n - 03801 Alcoy (Alicante)

Nos vemos en el Ágora!!!
Macarena

miércoles, 9 de enero de 2013

Morir de éxito

Ayer escuché en la radio cómo un colaborador hacía su autocrítica profesional delante de toda la audiencia. De momento me pareció algo humorístico, porque su colaboración la realiza en una sección desenfadada. Pero conforme la escuchaba, me iba dando cuenta de que había algo más detrás.
De primera una capacidad de darse cuenta de que algo no estaba funcionando como él quería; quizás nadie le había dicho nada, pero él sentía que se estaba perdiendo aquella esplendor profesional con la que había llegado a cautivar a sus contratantes y que le había permitido estar ahí. Después una valentía de asumir que sólo él era el responsable de lo que había ocurrido, además de adquirir un  compromiso hacia la mejora. Y por último, la forma en que se pone en marcha es haciendo una declaración pública (y además divertida) de que “esto no me está saliendo bien, pero ya tengo un plan para cambiar”. De ahí ya no puede dar marcha atrás.
Ha puesto en práctica su capacidad de autocrítica que le va a hacer aprender, cambiar y mejorar.
 Paclip_image002ra desarrollarnos profesionalmente, estemos en desempleo o        en activo, debemos tener esa actitud de reflexión crítica sobre las capacidades que no tenemos o las que necesitaríamos mejorar. Tenemos que salir de nuestra zona de confort donde ya operamos con lo que tenemos aprendido y lo dominamos con efectividad, en ese “morir de éxito” con el que ya creemos que podemos estar para toda la vida. Dar este paso supone un esfuerzo porque implica una declaración de no saber y para ello hay que ser humildes como aprendices. El beneficio es que con esta actitud, se expande nuestra capacidad de acción, se llega al aprendizaje y a la mejora profesional.
Podemos elegir quedarnos con lo que ya hemos conseguido hasta ahora o seguir más allá. Y tú ¿qué quieres hacer?



Os dejo el corte de la sección en la que este profesional hace pública su autocrítica